
En la acción de cuidar a una persona con demencia hay que tener siempre presente unos principios y actitudes que ayudan en el manejo de situaciones conflictivas:
Dignidad y respeto.
Nuestras acciones tienen que respetar siempre a la persona enferma en todas las fases de la enfermedad. Los sentimientos y la memoria emocional perduran siempre; hablar por ejemplo del estado del paciente en su presencia puede resultar muy doloroso. Con una persona con demencia el trato siempre debe y tiene que ser exquisito y su dignidad prevalecerá por encima de cualquier otra consideración.
